BELTRAN, Jerónimo: Cerámicas de Mariano Calvé. Diario de Teruel. Teruel
Aún hay en el González Martí evidencia de ese trato lúcido, imaginativo del relieve, de la superficie, de la alquimia ceramista y una de las piezas que tanto nos gustó en Interarte también ahora es incitante para el espectador, pero el artista aporta también una nueva experiencia, y la pintura, con sus claves, rastros y escuetas determinaciones, juega ahora una baza notable, importante, y así la cerámica cortada, cauterizada, herida y transmutada, se ve ampliada en su "poiesis" original con esta configuración (ojo, que no añadido) que le otorga Calvé. Resonancias casi intuiciones fálicas, exquisitas manchas, imágenes de un posible "art decó", azules traslúcidos, etcétera, van formando parte de ese mundo en el que el crisol del artista suma y funde la tierra quemada y la pintura y todo ofrece un trabajo exigente, muy bello, de increíble economía de elementos y rotundo en su alertada apetencia de connotaciones actuales.
La colección de Mariano Calvé es, sinceramente, muy digna; consecuencia lógica de su ininterrumpido proceso de investigación en el área de las posibilidades vanguardistas, basadas más que en un sentido agrupador -en definitiva se llega a conclusiones agrupacionistas, que no alineables- en escarceos individualistas.La fisura está abierta y, descifrados los tópicos, queda la aportación personal. Mariano Calvé, barajando sus pastas, engobes y esmaltes, consigue modelados decididamente escultóricos, manteniendo, en todo tiempo, su argumento alquimista de lo pictórico. Tarea que desarrolla en una línea decididamente abstracta, pero parece defenderse de una irresistible atracción naturalista.Estas piezas que resultan de un innegable proceso de reflexión y sentimiento contenido, aparecen ante el espectador como maraña viva que envuelve, desparrama y hace bascular cualquier derivación heterodoxa. Modelar será un arte "artesano"; pensar y realizar el "argumento" será siempre relato facto insoldable.
REAL, Olga: Maríano Calvé: el otro lenguaje de la cerámica. Levante. Valencia.
Mariano Calvé podría situarse, como poética de conjunto, en el prisma que la cerámica artística desde los años 70 ha planteado; esto es, inicial diálogo e interés por todo tipo de creación cerámica "artística" o "popular", local o de las más distantes geografías, buscando un equilibrio entre las diversas propuestas y tradiciones, Junto a este espíritu integrador, tan distante de los maniqueísmos comunes, se manifiesta un interés definitivo en considerar este arte como una conjunción de factores plásticos -a desarrollar- con toda la exigencia expresiva y de necesarios y amplios conocimientos técnicos que son tanto la base de la tradición como el producto natural de la experimentación personal, de un lado, y de las exigencias industriales en la cerámica industrial, por otro, (...)La obra de Mariano Calvé se encuadra claramente en un desarrollo escultórico de la cerámica, remitiendo lo estrictamente -en conjunción perfecta con las formas escogidas- a esa línea entre abstracción y naturaleza, que no se diluye en constructivismo. La expresividad en su obra es producto de lógica y sensibilidad. Escuetamente el pleno desarrollo de tacto y visión en unas piezas que se alejan mucho de lo simplemente esperado en un retrato de conjunto.
SELMA, José Vicente: Catálogo de la Exposición del Museo de Cerámica González Martí, Valencia.
Mariano apuesta por la dificultad de la sencillez. De su obra podría afirmarse aquella frase de Mies van der Rohe, "menos es más", La materia tiene un color depurado, suave, con frecuencia blanco. Los elementos decorativos se reducen a las incisiones que semejan escrituras indescifrables. Calvé halla la máxima fuerza en la intensidad de las líneas, en la intersección de los planos, en la geometría inesperada. Lejos, sin embargo, estas cerámicas de la frialdad de lo excesivamente lógico, piden el tacto, la caricia. La materia fría y lisa invita a que la mano resbale por ella y la vista se deleite en lo que tiene de fuerte y delicado, de duro y frágil.Colgadas en las paredes, sobre un pedestal o directamente sobre el suelo, son objetos que emocionan por su simplicidad.
MARINA, Mercedes: Torre Nueva Mariano Calvé. Heraldo de Aragón. Zaragoza.
Estas obras reúnen una colección breve pero alertada por la simplicidad (que no exigua capacidad de mensaje), cómplice de un sentido escultórico que no renuncia a la materia pristina del misterio ceramista y que se sirve, en ocasiones, de elementos que en otras manos serían simple adjetivo, pero que aquí Calvé los incluye en la teoría formal y global de la realización (v. gr. esos apoyos-ángulos pétreos que tan bien le funcionan). Así, entre la síntesis y la multiplicación coherente y con ausencia de énfasis, con el apoyo del metal, pero sin recurrir a trucos de moda, el ceramista que ya conocimos en dos versiones de Interarte luce gallardía de soluciones, fantasía para salirse de las rutas de la comodidad y se encara con envidiable madurez (pese a sus años...) a la hora de traernos estas formulaciones. La suma, el resultado es que la visita a Paral-Iel 39 es gratificante, aborda usos y fórmulas bien interesantes y señalan a este autor como uno de los más notables de su generación.
ANONIMO: Cerámicas de Calvé en Paral-lel39: La otra cara de la luna. Levante.
De siempre, se interesa Mariano Calvé por insertar lo pictórico en la cerámica, pero es durante el período 1987-88 cuando alcanza una especie de obsesión con una enorme carga lírica y trazos signales o bien predominando un informalismo, vía Manuel Millares, desgarrador y existencial. Definitivamente, 1989 es la eclosión donde se conjuga un todo partiendo de sus anteriores años. Las obras son murales o exentas, que pueden ser, las últimas placas en dos ángulos para que no se caigan o una placa penetrando sobre una piedra con similar función. Están las formas totémicas, pero, sobre todo, el totem sobresaliendo y abrazado por placas de diversos materiales. Lo geométrico domina, y aludo a lo referente con los perfiles, Geometría expresada con total energía, atemperada en dependencia del color. El colorido, lo mismo puede tener un predominio bicolor, con diminutos trazos signales para evocar una poética, que áreas buceando en un secreto sin compartir. Mezcla lo explosivo con la delicadeza. Y esa zona pictórica tiene un campo formal afín a los perfiles. Concretando. Rectángulos sobre un soporte similar, cuadrados, triángulos y círculos correspondientes a las chapas perforadas, se entremezclan con lo anteriormente afirmado para potenciarlo. Por tanto, énfasis formal dentro de una polisemia, y todo en cada pieza.
PEREZ-LlZANO, Manuel: Cuatro ceramistas. Fanlo - Ferrando - Calvé - Vidal.
Catálogo 4 Ceramistas Aragoneses. Museo de Teruel. Teruel.